XV Años · Guadalajara
Sesión de XV años de Karol en el Palacio de las Vacas, Guadalajara

Hay lugares en Guadalajara que uno cruza mil veces sin saber lo que guardan. El Palacio de las Vacas es uno de ellos: una casona levantada entre 1850 y 1910 en la calle San Felipe, en pleno centro histórico, que por fuera no anuncia nada de lo que hay adentro.
La mandó construir Segundo Díaz, primo de Porfirio Díaz, como residencia familiar. Su hermano Miguel tuvo después la idea de meter una lechería en el patio, y a los vecinos les pareció tan absurdo ver vacas viviendo entre murales y arcos moriscos que el sobrenombre se le quedó para siempre. Todavía hoy, sobre el patio, se lee el letrero de herrería con la cabeza de vaca y las fechas: 1850–1910.
Adentro hay más de trescientos metros cuadrados de pintura mural atribuidos a Xavier Guerrero, vitrales que tiñen la luz de verde y ámbar, pisos de mosaico dibujado, candiles de cristal y una biblioteca de piso a techo. Nada de eso se montó para una sesión de fotos: lleva ahí más de cien años, y se nota. Las paredes están descarapeladas, la humedad dejó su marca, y eso —lejos de estorbar— es justo lo que hace que una foto ahí no se parezca a ninguna otra.
Para la sesión de Karol ese contraste fue todo el guion: un vestido nuevo, de pedrería y tul, moviéndose dentro de un lugar que ya estaba viejo cuando su bisabuela nació.
Trabajamos el recorrido completo de la casa sin prisa. Empezamos en el salón de los murales, donde la luz entra alta y el candil de cristal cae sobre la mesa de madera. Seguimos al piano, frente al espejo de marco tallado, y de ahí al salón de los vitrales, donde la luz verde hace todo el trabajo por sí sola. La biblioteca nos dio las tomas más amplias, con el vuelo del vestido sobre el mosaico del piso. Y cerramos en el balcón que da al patio de las palmeras, justo debajo del letrero que le da nombre al palacio.
En medio hicimos también las cenitales: el vestido extendido en el suelo como una flor abierta, tomadas desde arriba, que son de las que más me gustan de toda la sesión.
Mi forma de trabajar una sesión de XV años es la misma que la de una boda: pocas indicaciones, mucha observación, y dejar que la quinceañera se acomode al lugar en vez de pedirle que pose contra él. Karol entendió eso desde la primera foto.
Aquí está el recorrido completo.

























¿Estás organizando la sesión de tus XV? Antes de elegir locación te sirve saber qué sí se puede lograr en un lugar así y qué depende de la luz y del tiempo que tengas: te lo cuento en por qué tus fotos no se van a ver como en Pinterest.
Y si quieres ver más de mi trabajo antes de escribirme, pásate por el portafolio.